Érase una vez un príncipe que se quería casar con
una princesa de un reino vecino, que era muy bella y muy buena. La princesa se
llamaba Nala. Tenía el pelo dorado como el oro y los ojos azules como el cielo.
En el pueblo de la joven princesa, había muchos
hombres que también querían hacerla su esposa, por lo que nuestro joven
príncipe, el cual se llamaba Nacho, estaba preparando un viaje para conquistar
a la bella princesa.
Mientras tanto, en el pueblo vecino, Ángel, que
era uno de los candidatos a conquistar a Nala, no paraba de molestarla. A Nala,
él no le gustaba, y lo rechazaba continuamente, pero Ángel no se daba por
vencido y comenzó a tramar una venganza contra ella.
Por la noche, mientras todos dormían, Ángel
secuestro a la princesa y la llevo a su casa, y la obligó a ser su criada.
El único que sabía de esta atrocidad, era Domi,
un elfo que Ángel tenía de mascota, y al cual amenazó con cosas horribles si no
guardaba el secreto.
Pasaban los días, y nadie encontraba a la
princesa. Su padre removía cielo y tierra, pero nada no aparecía.
Mientras en el pueblo vecino, el príncipe Nacho,
desconocía lo que estaba ocurriendo, y se disponía a partir en su caballo en
busca de su amada princesa.
Cuando llegó, se enteró de todo lo ocurrido, y le
prometió al padre de la princesa que daría con ella, se la devolvería sana y
salva a cambio de que le diera su consentimiento para hacerla su esposa. El
padre acepto encantado.
El príncipe se puso en marcha y comenzó a
investigar, en su camino se encontró con el elfo. Comenzaron a hablar, y a Domi
se le escapo que sabía algo, pero tenía miedo de su dueño, y de lo que le
podría ocurrir si este se enteraba. Nacho, le pidió que no tuviera miedo, que
confiará en él, y que si le contaba el escondite de la princesa, lo liberaría a
él también.
El elfo accedió, le contó todo lo que sabía, y si
más demora, se dirigieron a la casa del malvado Ángel.
Nacho derribó la puerta de una patada, y al
momento se encontró de cara con Ángel, ambos comenzaron a pelear con sus
espadas. Nacho tenía mucha más destreza con el arma que Ángel, por lo que este
se rindió y le pidió que se apiadara de él.
Nacho lo ató a una silla, corrió a los brazos de
su princesa, y se besaron. Ambos decidieron que el castigo para Ángel sería
pagarle con la misma moneda, sería su criado, aparte de que correría con los
gastos de la boda.
Así fue, Ángel pago la boda y les sirvió de
criado durante ese día, después fue desterrado, y tuvo que abandonar el pueblo.
Después de este día Nala y Nacho fueron felices
en un precioso castillo, junto a Domi el elfo, al que adoptaron como su nueva
mascota.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

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